El conflicto de Irak

declaraciones

"Nos fiábamos de los mineros"

01-03-2007

El ex vigilante de Mina Conchita, de donde supuestamente fue robado el explosivo empleado en los atentados del 11-M, Emilio Llano, aseguró que si hubiera desaparecido una "cantidad importante" de explosivo de la explotación minera no se podría haber trabajado en ella.

Emilio Llano Álvarez

Emilio Llano Álvarez

Llano, que fue detenido el 9 de junio de 2004 y que actualmente está en libertad, explicó que los artilleros "cogían" los detonadores y que él distribuía la dinamita y se encargaba de subirla a los diferentes niveles de la mina. Destacó que los artilleros se la pedían según las necesidades que tuvieran, y "lo calculaban según los metros y la dureza del terreno".

Al ser preguntado si pedían a los artilleros alguna explicación por la cantidad que solicitaban dijo: "Nos fiábamos de ellos por su experiencia. Siempre se hizo así", y añadió que "normalmente no devolvían nada" del material sobrante, incluso dijo que, "seguramente", éstos "tiraban de largo" en las cantidades que pedían.

Relató también que cuando empezó a desempeñar el cargo de vigilante no hizo ningún curso especializado para ello y que su antecesor en el cargo y el director facultativo de la mina le dijeron "lo que tenía que hacer".
Dentro de sus labores, explicó que confeccionaba unos vales con el consumo de explosivos de todos los días, los cuales, aseguró, los rompía "cuando pasaba" esas anotaciones a los libros que el último día de cada mes se llevaba la Guardia Civil, quien los inspeccionaba delante de él, agregó.

Recordó también que la Guardia Civil iba dos o tres veces "de imprevisto" al mes a la explotación, contaban las cantidades de explosivos y comprobaban que "todo coincidía".

Sobre las medidas de seguridad de acceso a la mina, Llano recordó que "no se miraba todos los días" la explotación, pero reconoció que "se podía haber andado todos los días", y añadió que cuando se marchaban los trabajadores a las tres de la tarde sólo quedaban allí cuatro perros, que eran del otro vigilante. "A veces quedaban sueltos y otras atados", señaló.

_Redacción | Fuente: Agencias