El conflicto de Irak

declaraciones

"A la hora de los atentados, estaba durmiendo"

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19-02-2007

Jamal Zougam considera que se encuentra sentado en el banquillo como "venganza" ante su negativa a colaborar con los servicios secretos como confidente.

Foto actualidad

Jamal Zougan.

Zougam eligió no contestar a las preguntas que le realizaron las acusaciones particulares, aunque sí lo hizo a preguntas de su abogado, José Luis Abascal.

Explicó que vive en España desde 1989 y que considera que este es como su propio país."Aquí vivo, trabajo y como, no puedo considerar un país donde vivo como un país para practicar la yihad"

También a preguntas de Abascal, negó que pertenezca a Al Qaeda , a ETA, a las Brigadas de la Muerte, a Ansar el Islam, al GRAPO, al Grupo Islamista Combatiente Marroquí (GICM) o que tenga relación con ningún grupo terrorista.

Durante el interrogatorio al que le sometió su defensor, Zougam relató que la policía trató en dos ocasiones, en el año 2001, que él fuera su confidente para hablar sobre posibles radicales islamistas en el barrio de Lavapiés, una oferta que él declinó. Dijo también que, cuando fue detenido el 13 de marzo, uno de los policías que le propuso ser informador le visitó en la comisaría y le dijo: "si hubieras colaborado con nosotros no te habría pasado esto".

Preguntado por el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, sobre la razón de que no hubiera relatado antes esta circunstancia, ni a los policías que le detuvieron ni al juez instructor, Juan del Olmo, Zougam explicó que fue porque sus abogados no le ayudaban ni le visitaban en prisión, él tenía miedo de que pudiera haber represalias si hablaba de este asunto y confiaba en quedar en libertad. "No quería complicar las cosas", aseguró, y añadió que aún no entiende "por qué" está en este juicio, aunque cree que es "por vengaza".

Zougam relató ante la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional que el 11 de marzo de 2004 se levantó pasadas las diez de la mañana y vió las imágenes de los atentados por televisión mientras desayunaba. Entonces llamó a su hermano para preguntarle cómo estaba el tráfico, y bajó en coche desde La Elipa, donde vive, hasta Embajadores, para llegar hasta su tienda, en el barrio de Lavapiés, evitando la estación de Atocha. Hasta su detención el 13 de marzo mantuvo su rutina habitual.

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16-02-2007

Jamal Zougam , el primero de los acusados como autor material de los atentados del 11-M que declaró en el juicio aseguró que considera que los testigos que le situaron en uno de los trenes en los que se produjeron las explosiones le reconocieron únicamente porque le vieron en televisión una vez fue detenido

A preguntas de la fiscal Olga Sánchez, el acusado indicó que el 11 de marzo de 2004 estuvo durmiendo en la vivienda que habitaba con su familia hasta las diez de la mañana.

Zougam, que contestó a las cuestiones planteadas por la Fiscalía en castellano, fue identificado por cuatro personas que indicaron que viajaba en uno de los trenes contra los que se produjeron los atentados. Además puso de manifiesto las contradicciones en que en su opinión incurre uno de los testigos que indicó en su declaración que vio a una persona dejar una mochila en el piso inferior de uno de los trenes.

No obstante, la bolsa-bomba explotó en el vagón superior. Indicó, además, que el día de los atentados llegó un poco más tarde de las once de la mañana al locutorio en el que trabajaba ya que, no encontraba aparcamiento y dijo que nunca había oído "la palabra Chinchón ni Morata de Tajuña" (localidades madrileñas entre las que estaba la finca en la que se prepararon los atentados) hasta su detención.

La fiscal, que solicita 38.654 años de prisión en este caso, considera acreditado que Zougam fue uno de los integrantes de la célula terrorista que se ocupó de la colocación de las mochilas-bomba en los trenes de cercanías madrileños. El acusado negó formar parte del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y dijo no conocer a ninguno del resto de acusados, a pesar de que en alguna ocasión acudía a la Mezquita de la M-30.

En cuanto a su posible relación con el huido Mohamed Afalah, indicó que fue otra persona que le pidió su teléfono para realizar una llamada la que habló con él para solicitar sus servicios en la reforma de un local que había adquirido. "Si existen escuchas, se puede demostrar que no es mi voz", añadió.

Sobre la tarjeta SIM de la compañía AMENA perteneciente a una partida de 100 adquirida por la tienda en la que trabajaba, indicó que es consciente que su presunción de inocencia se rompió tras este hallazgo y negó haber tenido en su poder ninguna de ellas. Según explicó el propietario del locutorio controlaba la adquisión y venta de las mismas.

Negó, además, haber enseñado a ninguno de los acusados a sincronizar teléfonos y haberles mostrado en el interior donde debían unirse los cables para fabricar un detonador. "Yo realizaba sólo algunas reparaciones y me limitaba a comprobar los problemas en los teléfonos para ver si podían tener arreglo o no", explicó.

LE PROPUSIERON SER CONFIDENTE

A preguntas del abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M , José María de Pablo, Zougam reconoció que en 2001 varios policías llegaron a su locutorio y le ofrecieron ser confidente, diciendo: "Si yo podía ayudarlos a ellos, ellos me ayudarían a mí". Les contestó que su negocio no le permitía acudir a la mezquita para informar a las personas que allí acudían.

Afirmó que sí contó este asunto al diario El Mundo y que no ha podido hablar de ello nuevamente porque sus anteriores abogados no le defendían adecuadamente, y no pudo explicarlo en más ocasiones.

Sobre lo ocurrido tras su detención, señaló que fue torturado por agentes del CNI, que son profesionales "y pueden torturar sin dejar marcas".

En respuesta a las cuestiones de los diferentes abogados de la acusación, Jamal Zougam afirmó que nunca ha tenido relación con ningún miembro o colaborador de ETA, y que si algún islamista ha citado su nombre es porque "cualquier persona en el país más lejano del mundo conoce mi nombre", por su relación con este sumario.

La única pregunta a la que Zougam no quiso contestar fue a una realizada por el letrado de un grupo de víctimas, que le inquirió sobre si conocía la razón por la que algunas tarjetas telefónicas que él vendía acabaran en las mochilas que explotaron en los trenes de Atocha, Santa Eugenia y el Pozo del Tío Raimundo. Sobre su relación con Imad Eddim Barakat Yardas, "Abu Dah Dah", no quiso contestar si le conocía antes o después del 11 de septiembre de 2001, aunque explicó que su relación con él era de tipo comercial, ya que le compraba fruta de origen sirio para su negocio.

Sobre el hallazgo en el domicilio de Faisal Allouch (imputado y finalmente no procesado en la causa) de documentación que le relacionaba con él, Zougam afirmó que conoce a esta persona porque le arregló el rótulo de la tienda.

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_Redacción | Fuente: Agencias