El conflicto de Irak

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Niega haber facilitado los explosivos del 11-M

Ver declaraciones por día: 27 de febrero | 28 de febrero

28-02-2007

Trashorras, aseguró que días antes de los atentados, el 27 de febrero de 2004, mostró a la policía, atendiendo a su labor como confidente, el lugar donde se encontraba la finca de Morata de Tajuña (Madrid) en la que según la investigación se prepararon los explosivos utilizados en la masacre. Insistió en que él jamás traficó con explosivos, si bien reconoció que la venta ilegal de estos materiales es algo que todo el mundo conoce en Asturias y que hay mineros corruptos, "al igual que se puede sobornar a un juez o a un fiscal".

ose Emilio Suarez Trashorras

Jose Emilio Suarez Trashorras

Sobre su visita con la Policía a Morata, uno de los abogados le preguntó si no se refería con ello al mes de marzo, a lo que Trashorras insistió que no, que acudió con los agentes en febrero. En dicha ocasión no llegaron hasta la propia finca, porque él se perdió, pero sí indicó desde un sitio cercano la zona donde ésta se encontraba. En otro momento de su declaración aclaró que esta visita fue el 17 de marzo. En su declaración del día anterior dijo que visitó dicho lugar con su mujer, al regreso de su viaje de novios, el 26 de febrero de 2004, tras lo cual regresó a Asturias el día siguiente.

El ex minero denunció que, tras el 11-M, la Policía le pidió implicar a "los moros", entre ellos al procesado como autor material Jamal Zougam, a cambio de que tanto él como su ex esposa, la también procesada Carmen Toro, fueran declarados testigos protegidos en la investigación. El inspector jefe de la Policía de Avilés, Manuel García, Manolón, también ofreció a su mujer un puesto de trabajo en El Corte Inglés en diciembre de 2003, a cambio de su colaboración "y otro tipo de compensaciones" que no quiso concretar.

Según la versión de Trashorras , su ex cuñado Antonio Toro le implicó a él en el tráfico de explosivos porque por la época de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid no se llevaban bien. La realmente implicada, según Trashorras , es una persona "fugada en el Caribe, que está en tratos con la Guardia Civil para no venir a España".

"El 11-M no me afectó"

 

Suárez Trashorras insistió en que su mujer no sabía nada de sus actividades ilegales, ni siquiera cuando en febrero de 2003 viajaron ambos a Madrid en coche junto a Jamal Ahmidan, "El Chino", uno de los siete suicidas de Leganés (Madrid), "porque ella iba detrás y había música" cuando ambos hablaban sobre sus negocios de hachís. Del resto de personas que se suicidaron sólo conoció a Mohamed Oulad.


Explicó también que tras los atentados de Madrid no estaba especialmente nervioso, sino que, como ya declaró en su día su ex esposa, él es una persona nerviosa y el 11-M no le afectó "para nada", porque además "desde el primer momento se supo que era ETA". Sobre Ahmidan, con quien mantenía negocios de hachís, negó haber dicho tras la masacre "menuda la armó Mowgli", en referencia a Ahmidan, al que no consideraba integrista, porque "disfrutaba de la vida occidental". "Estuve con él con prostitutas, poniéndome cocaína", señaló en otro momento de su declaración.


Sobre Rafa Zouhier -a quien la Fiscalía considera intermediario entre los terroristas y la trama Asturiana-, dijo que se lo presentó su cuñado, Antonio Toro. Añadió que fue el confidente policial Javier Lavandera el que trató de sobornarle para que sacara explosivos de Mina Conchita, pero nunca trató de ponerlo en práctica, si bien conoce que existen mineros corruptos "porque corruptos los hay en todos los lados". Añadió que en Asturias hay un mercado negro de explosivos que se utilizan para pesca furtiva, voladuras, fiestas y otras cosas, "y eso lo sabe todo el mundo donde hay explotaciones mineras".


A preguntas de la abogada de la Asociación Víctimas de Terrorismo (AVT) , relató que un miembro de CNI le interrogó en la comisaría de Asturias junto a otros policias, entre ellos "Manolón", que fue quien informó a sus superiores de su relación "con los moros". Gracias a esta relación y a su labor como confidente policial, Trashorras logró sacar a su cuñado de la cárcel en 2002., según explicó.

Desvinculación de ETA y Tierra lliure

 

Sobre lo que dijo a la Policía Nacional de la relación del confidente Lavandera con "vascos" para obtener dinamita, Suárez Trashorras recordó que conoció a este confidente en 2001, cuando se lo presentó una prostituta y que le contó a la Policía que éste se relacionaba con "vascos", no con miembros de ETA".


También negó relación alguna con los dos etarras procesados por poner un coche-bomba en el aparcamiento de Santander en diciembre de 2002, siendo este coche sustraído por ETA en una calle de Avilés. "Todo eso es un bulo", dijo, y añadió que tampoco tuvo relación nunca con Terra Lliure y que desconocía que había etarras ingresados en el mismo módulo que él ocupó en la prisión de Villabona (Asturias). Según relató Zouhier en una de sus confidencias a la Guardia Civil, él pasó a su ex esposa el teléfono de un etarra que compartía con él dicho módulo

Sobre el resto de personas implicadas en la denominada "trama asturiana" que facilitó los explosivos para la masacre, Suárez Trashorras insistió en la explicación dada anteriormente y negó haberles entregado explosivos para bajarlos a Madrid, ya que sólo les entregó hachís en mal estado para devolvérselo a su proveedor, que era "El Chino". No obstante, en otro momento de su declaración negó haber traficado con droga.

Suárez también negó haber acudido a Mina Conchita para hacerse con explosivos en la noche de 28 al 29 de febrero, tal y como le acusa la Fiscalía. "Esa noche no estuve en casa con mi esposa, pero no le voy a explicar mi vida íntima", espetó al letrado que se interesó por este punto.

Sustracción de explosivos

 

En cuanto a la sustracción de explosivos en Mina Conchita, explicó que es imposible que se distrajera la cantidad que dice la Fiscalía porque se trabaja por metros, a los que corresponden unos detonadores o explosivos concretos, y se puede distraer como mucho un cartucho a la semana por cuadrilla. Añadió que en la mina se reciben 300 kilos por semana, y si los mineros no lo utilizan queda reflejado en sus nóminas.
Gómez Bermúdez le preguntó como es posible que exista un tráfico generalizado de explosivos si sólo se puede distraer un cartucho a la semana. Trashorras contestó que para la pesca ilegal y las fiestas se precisa muy poca cantidad de dinamita.

Además, negó haber tenido "miedo" a la hora de asistir a la reunión del McDonald's en Madrid donde presuntamente se cerró el trato de la venta de explosivos a los terroristas contradiciendo así la versión dada ayer por Rafa Zouhier, que justificó su presencia en el restaurante en la necesidad de prestar protección al ex minero.

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27-02-2007

Emilio Suárez Trashorras , el acusado para el que la Fiscalía pide más años de cárcel por el 11-M, negó haber facilitado a los islamistas los explosivos con que perpetraron la masacre. El supuesto líder de la 'trama asturiana' se declaró inocente de todos los cargos y acusó de mentir a todos los testigos que aseguran haberle visto entregar Goma 2 ECO a Jamal Hamidan, 'el Chino', líder logístico de la célula. Con una estrategia de defensa muy meditada, el ex minero asturiano reconoció haber contactado con varios de los suicidas de Leganés, pero sostuvo que se limitó a negociar con ellos la compraventa de hachís. Todo, añadió, por orden de orden del inspector de la Brigada de Estupefacientes de Avilés, del que era confidente y con quien colaboraba para su detención.

Suárez Trashorras compareció ante el tribunal con tono seguro y con una explicación preparada para toda las preguntas que le formuló el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Así, sostuvo que la primera persona que contactó con él para tratar de conseguir explosivos fue Rafá Zouhier, a través de su cuñado Antonio Toro. "No le di ninguna importancia porque es una persona que no me merece ningún crédito", relató. Según su versión, su colaboración con la Policía de Avilés le hizo mantenerse en contacto con Zouhier para tratar de obtener información.

Éste es el motivo, argumentó, de que aceptará participar en 2003 en las reuniones en varios McDonald´s de Madrid en que la Fiscalía mantiene que se pactó la venta de los explosivos. Suárez Trashorras explicó que en uno de esos encuentros el Chino, Zouhier y Rachid Aglif, estos dos últimos procesados, le ofrecieron 80 kilos de hachís. Éste último, añadió, le preguntó si tenía acceso a explosivos, algo que Aglif negó hace unos días en su declaración. A partir de ahí, afirmó, su relación se limitó al tráfico de drogas.

La acusación fiscal sostiene que Suárez Trashorras envió a varios de sus colaboradores con parte de los explosivos a Madrid en autobús en los meses anteriores al atentado. Éste reconoció los viajes, pero aseguró que en su equipaje sólo llevaban los 30 kilogramos de droga que no había podido colocar por su "pésima calidad". También reconoció que varios de los suicidas viajaron a Asturias los días 28 y 29 de febrero, pero negó que hubieran ido a recoger el resto de la dinamita. Su objetivo, argumentó, era robar una joyería, pero no pudieron hacerlo porque estaba cerrada.

En el cielo

Suárez Trashorras repitió una y otra vez que no ha pisado Mina Conchita desde 2002 y que no había visto ningún explosivo desde entonces. Una afirmación que choca con su primera declaración judicial, en la que reconoció haber visto a los islamistas introduciendo Goma 2 en su coche el día que se volvieron de Asturias a Madrid. Aquella declaración no tiene, a su juicio, valor, ya que llevaba cinco días sin tomar la medicación que tiene prescrita para un problema psiquiátrico. Además, acusó al juez de instrucción Juan del Olmo, a la Policía y al Centro Nacional de Inteligencia de inducirle lo que tenía que decir a cambio de incluirle en el programa de protección de testigos.

El procesado afirmó que la última vez que habló con el Chino fue unos días antes del atentado. Lo hizo por teléfono. Jamal Hamidan, dijo, se despidió de él con una mensaje extraño: "Si no nos vemos en la tierra, será en el cielo". Hasta dos días después del atentado, aseveró, no se dio cuenta de la importancia de esta frase y no se la contó a su contacto en la Policía.

Tras hora y media de responder con convicción y sin fisuras, esta frase fue su ruina. "Sólo pudo llegar a esa conclusión porque usted le había facilitado los explosivos", precisó el fiscal Zaragoza sin que el procesado atinase a replicar.

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_Redacción | Fuente: Agencias