Cuando el destino repartió las maldiciones entre los hombres, a Antonio de la Torre (1968) le tocó la de querer "ser otro". Ese inconformismo biográfico fue también su suerte, pues la madeja de su vida se fue desenredando por caminos inverosímiles. Si deseaba ser mucha gente terminaría finalmente como actor, como los niños que quieren volar terminan, en el mejor de los casos, siendo pilotos.
La lógica vital de Antonio de la Torre habló hace mucho, sin gritar, como una corriente de agua que tarde o temprano termina llegando al mar. Después de no tantos años de una carrera brillante aunque de perfil bajo, ha conseguido estar en lo más alto. En la entrega de los Goya, cuando se decida el mejor actor, su foto estará en la pantalla junto a los otros tres candidatos. No son cualquiera: Javier Bardem por 'Biutiful', Luis Tosar por 'También la lluvia' y Ryan Reynolds por 'Enterrado'. "Estar ahí ya es un premio para mí".
Es la tercera vez que el malagueño compite por un Goya. La primera sucedió en 2007 -Mejor Actor de Reparto- , por su papel en 'AzulOscuroCasiNegro', de Daniel Sánchez Arévalo, su director fetiche que también lo llevó a la nominación de Mejor Actor en Gordos, un papel para el que tuvo que echarse encima 30 kilos. Y después adelgazarlos.
El último en ser Antonio de la Torre ha sido "sin duda el personaje más extremo". En 'Balada triste de trompeta', Álex de la Iglesia lo puso a hacer de Sergio, un payaso triste con una vida varada en un circo del franquismo que cuando no actúa ante los niños se muestra como un psicópata, un maltratador, un exponente de la violencia pura. Quizás una película sin género ni etiquetas y un director tan "enérgico y visceral" como Álex de la Iglesia pudieran poner a Antonio de la Torre al borde del abismo y las situaciones más allá de lo real, rodando en un descampado de Alcoi o en lo alto de un elefante por Méndez Álvaro, en Madrid, durante una noche heladora.
De la Torre (El Loren en 'Padre coraje') no solo ha sido mucha gente en la pantalla, también él mismo es dúo: el Antonio "atrapado por la pasión de la interpretación" y otro "que tiene miedo a la indigencia y que de mayor quiere ser funcionario". Sin saber aún en qué rematará su vida en un futuro, se sabe qué fue en el pasado. Antes de representar lo que podría pasar, se dedicó a contar lo que pasaba: fue periodista en radio y televisión y también administrativo en una empresa de transportes. Ahora tiene otros proyectos. ¿El más atractivo? "El que me dé trabajo". Lo que venga y si es bueno, mejor. "Yo no he podido elegir, lo han hecho por mí los demás". El día 13, esto podría cambiar.
